626 357 012 evamorzar@gmail.com
Seleccionar página

 

La desinformación que existe aún sobre el papel del psicólogo en nuestras vidas y las creencias asociadas a este hecho hace que las personas sigan pensando que vamos al psicólogo para conocernos mejor, contarle nuestros problemas y  para que nos aconseje sobre la mejor forma de solucionarlos y durante este proceso descargar toda la tensión acumulada en un ambiente seguro y en el que nos sentimos protegidos, ya que estamos en manos de un profesional de la salud mental.

 

Pues bien, ninguna de estas  funciones son propias de un psicólogo. Ahora me explico el comentario que a veces ha llegado a mis oídos y no deja de sorprenderme: “Yo no necesito psicólogo si tengo buenos amigos”.

 

Entonces ¿ir al psicólogo para qué sirve y cuándo acudir a él?

 

El psicólogo nos ayuda a ser conscientes o darnos cuenta de una manera mucho más profunda de lo que nos pasa, nos enseña a afrontar las situaciones de una forma más saludable mediante el manejo de las interpretaciones, de cómo entendemos la realidad que nos rodea, nos enseña la responsabilidad (yo soy responsable de lo que me ocurre en mi vida) y así nos percatamos del poder que tenemos para resolver de manera mucho más eficaz que con un consejo lo que queremos resolver en nuestra vida.

 

Todo esto nos lo enseña en el marco del momento presente, del aquí y ahora, teniendo en cuenta nuestra historia pasada pero para solucionar cosas del presente, trabajando sobre cómo nos sentimos ahora respecto a lo que ocurrió en el pasado.

 

Naturalmente  estas funciones las desarrolla desde el completo conocimiento del funcionamiento humano, de cómo, porqué  y para qué cambian las personas y a través del manejo profesional de técnicas psicológicas específicas avaladas por años de investigaciones donde se demuestra su validez empírica y  en las que los profesionales empleamos mucho tiempo y esfuerzo para aprenderlas y así poder prestar el mejor servicio a los pacientes.

 

Debemos acudir por tanto a estos profesionales cuando queremos cambiar la forma en la que respondemos ante determinadas situaciones de nuestra vida, cuando hay un malestar ante el que no sabemos actuar ni cómo salir de él, cuando queremos mejorar nuestra calidad de vida, cuando queremos mejorar la relación con nosotros mismos (a veces somos nuestros peores enemigos), cuando existe algún conflicto a nivel de relación de pareja, amigos o con familiares.

 

Yo añadiría a todo esto y de forma más específica la importancia de la intervención del psicólogo en el ámbito de las demencias, tanto para la persona que la padece como para los familiares y/o cuidadores.

 

Como podéis ver existen muchas situaciones en las que podemos actuar los psicólogos y no solo cuando hay patologías psicológicas como se piensa popularmente aún en el siglo en el que estamos.