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Me considero una auténtica amante de los animales en general y de los perros en particular, lo que hace que todas las noticias, artículos y documentales  relacionados con ellos llamen enormemente mi atención  y aumente poco a poco mis conocimientos.

Hace unos años cuando descubrí la Intervención Asistida con Animales quise investigar un poco sobre el tema y una vez más me dejé impresionar con la labor que realizan tanto terapeutas como los protagonistas de una de mis grandes pasiones, los perros.

En estos tiempos en los que por desgracia no dejamos de ver noticias sobre el maltrato y abandono animal  me gustaría poner de manifiesto la contribución tan importante que realizan ciertos animales al participar en este tipo de terapia  y dar la más sincera enhorabuena a las personas que se implican y luchan día a día por una mejor calidad de vida de los pacientes con algún tipo de dificultad física, cognitiva y/o emocional.

En una terapia que suena moderna pero cuyos orígenes se remontan a los tiempos de griegos y romanos (años 1200 a.c. y año 23 d.c. respectivamente ) y más concretamente en personas con discapacidad a partir del siglo XVII, es enorme el abanico de posibilidades de beneficio con este  tipo de tratamiento.

La población  donde se observa más avances son los pacientes con discapacidad visual, motora y auditiva, pacientes psiquiátricos (depresivos sobre todo), niños con parálisis cerebral,  niños con necesidades educativas especiales, ancianos con y sin demencia, enfermos  hospitalizados (donde se usan los perros como complemento de los tratamientos convencionales) y presos de centros penitenciarios para facilitar reinserción y bajar los efectos nocivos del cumplimiento de las penas de cárcel.

En  personas con depresión  se consigue una gran mejora en su autoestima y autoconfianza ya que los perros de asistencia promueven la realización de actividades para evitar el deterioro físico, aumentan el contacto del paciente con su entorno y fomentan la interacción social, a la vez que  mejoran la memoria y la concentración, baja la ansiedad y ayudan a mejorar el estado de ánimo del paciente.

Otras funciones  de la terapia asistida son el control en personas con agresividad o problemas de conducta, mejora en habilidades sociales, entrenamiento para la responsabilidad y motivación para hospitalizados.

En niños con parálisis cerebral se observa una gran mejora en parámetros motores  (postura y función motora) y calidad de vida en general. Se desarrolla empatía por el animal, se logra que el paciente se enfoque  en el animal en vez de en sus problemas de depresión por ejemplo.

En las relaciones abren cauce de comunicación entre el paciente y terapeuta, así como con otras personas del entorno (socialización), con lo que se obtienen beneficios en el plano emocional debido a que el contacto físico es más fácil con animales.

 

eva-perro

 

A nivel fisiológico se ha comprobado que  baja la  presión sanguínea, fortalece músculos y mejora las dolencias cardíacas debido al aumento de ejercicio físico que se experimenta con estas intervenciones.

Sabiendo los beneficios de estas intervenciones, donde las únicas precauciones que deben tomarse debido a la vulnerabilidad de los pacientes son el  control veterinario para evitar enfermedades y contagio, el entrenamiento exhaustivo para evitar agresiones y la explicación de porqué el perro puede sentirse amenazado en ciertas situaciones y por consiguiente agredir, no cabe duda de que merecen todo nuestro  apoyo, respeto y reconocimiento para que continúen investigando y trabajando en este camino.